Parte 1:
El calor del mercado de Tepito me sofocaba, pero el sudor frío que corría por mi espalda no era por el sol ardiente de la Ciudad de México.
Soy Lucía, y frente a mí estaba Mateo, el hombre con el que iba a casarme, apretándome la muñeca con una fuerza brutal mientras sus uñas mugrientas se clavaban en mi piel.
“¡Los cobradores me van a cortar el cuello!”, me gritó en la cara, desesperado por pagar las deudas de sus apuestas clandestinas y exigiéndome que le diera el anillo de mi abuela.
De pronto, un chirrido ensordecedor rompió nuestra violenta discusión. Un perrito callejero escuálido y aterrado salió disparado hacia el tráfico caótico del Eje 1 Norte, directo hacia un camión de carga pesada que no tenía la menor intención de frenar.
Sin pensarlo, me solté con todas mis fuerzas, le di una cachetada a Mateo y me lancé de clavado al asfalto hirviente.
Alcancé al perrito, abrazando su cuerpecito tembloroso, y rodamos por el suelo justo cuando las enormes llantas del camión rozaban mis talones. Mateo me alcanzó corriendo, me jaló del cabello con furia y me dio una bofetada que me dejó zumbando los oídos por atreverme a arriesgar mi vida por un animal.
Pero mi mirada ya estaba petrificada en el collar apestoso y raído del perrito. Allí, sobresalía un papel arrugado con manchas oscuras de s*ngre fresca.
Lo abrí con las manos temblorosas y leí el mensaje garabateado: “Ayúdennos… nos tienen s*cuestrados en el sótano de la vieja bodega de maíz… huele a gas… a las 5 le van a prender fuego”.
Miré a Mateo esperando que llamara a la policía, pero el color de su cara desapareció, transformándose en un pánico enfermizo. Trató de arrebatarme la nota como un animal acorralado, exigiéndome que me callara y no me metiera. De golpe, todo en mi cabeza tuvo un sentido macabro: sus deudas impagables, su desesperación, ese lugar exacto.
¿QUÉ HARÍAS SI DESCUBRES QUE EL HOMBRE QUE AMAS ES CÓMPLICE DE UNA TRAGEDIA INMINENTE Y EL RELOJ ESTÁ EN TU CONTRA?!
Lee la historia completa en los comentarios.👇