Parte 1:
El viento helado de la Ciudad de México me cortaba la cara mientras caminaba a paso acelerado por Avenida Juárez.
Maldije el tráfico por lo bajo. Estaba a punto de perder la reunión más importante de mi carrera. El sonido de mis zapatos de diseñador resonaba contra el concreto, marcando el ritmo de mi estrés y mi urgencia.
De pronto, al dar vuelta en la esquina de un viejo edificio de ladrillo, mi pie casi choca contra un bulto en el suelo.
Estuve a punto de explotar. Iba a soltar un reclamo a la persona que estuviera bloqueando la acera en plena hora pico.
“¡Fíjate por dónde…!”, grité, ajustándome el abrigo con molestia.
Pero las palabras se ahogaron en mi garganta.
Miré hacia abajo. Pegada a la pared, intentando hacerse invisible, estaba una niña. No tendría más de ocho años. Llevaba una blusita rosa desgastada y su cabello oscuro estaba trenzado, aunque lleno de polvo.
Sin embargo, no fue su ropa lo que me heló la sangre. Fue lo que sostenía con tanta fuerza en su regazo.
Dos bultitos envueltos en mantas delgadas y percudidas. Bebés.
El ruido de los camiones y el barullo de la gente parecieron silenciarse de golpe. Me agaché lentamente, sin importar que las rodillas de mi traje azul se mancharan con la mugre de la calle.
Mi mano, temblando ligeramente, se extendió hacia la pequeña cabecita del recién nacido que dormía.
La niña se encogió, cerrando sus grandes ojos negros, esperando un grito o un rechazo.
“Por favor, señor, no nos haga daño”, susurró con los labios partidos por el frío. “Solo estoy cuidando a mis hermanitos. Mi mami cerró los ojos anoche en el parque y ya no despertó.”
El aire abandonó mis pulmones. Un nudo gigantesco me apretó el estómago.
En ese instante, el exitoso y frío abogado Alejandro desapareció. De pronto, volví a ser aquel niño de la calle, temblando de frío en una banqueta de la Lagunilla, abrazando a su hermano menor y rogando por un milagro que nunca llegó.
El miedo, el hambre y la desesperación que juré haber dejado atrás me golpearon de frente.
¿QUÉ HARÍAS SI EL FANTASMA DE TU PROPIO PASADO TE MIRARA A LOS OJOS EN MEDIO DE LA CALLE ROGANDO POR UNA OPORTUNIDAD PARA SOBREVIVIR?
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