
Cuando Alejandro terminó en la cárcel por echarse la culpa del accidente que provocó Fernanda, su eterno “gran amor”, casi me suelto riendo.
El primer día de visita, me rogó detrás del cristal: “Vale, Fer es muy delicada. Pásale 200,000 pesos al mes y págale a alguien que la cuide”. Yo sollocé, temblando de “dolor”, y le dije: “Claro, mi amor. Pero para proteger el dinero y poder mantenerla sin que la prensa la ataque, tienes que pasarme todos los bienes a mi nombre y quedarte sin un peso”.
Él, conmovido hasta las lágrimas, firmó esa misma noche el divorcio y la separación de bienes. Al salir del reclusorio, sonreí tanto que me dolía la cara. Fernanda se quedó esperando el dinero, pero solo le llegó un citatorio.
La historia era simple: Fer manejó tomada, se llevó a alguien de corbata con el coche y huyó. Alejandro, jugando al héroe, asumió la culpa diciendo que ella no aguantaría la prisión. Para el colmo, mis suegros querían que yo pagara los daños y la mantuviera, todo para evitar que Fer hablara de los desvíos de dinero que hacían en la empresa familiar.
El día de la sentencia, Alejandro me miró con ojos de mártir. “Vale, espérame”, me dijo. Yo me tapé la boca, fingiendo llorar: “Te esperaré”. En cuanto se lo llevaron, me metí al baño del juzgado a reírme a carcajadas.
Parte 2
Esa noche, Fer me mandó un audio con vocecita dulce pidiéndome 500,000 pesos. Le dije que claro, pero que Alejandro debía firmarme un poder absoluto.
Al día siguiente volví al penal. Alejandro me reclamó que aún no le depositaba. Me hice la ofendida y le dije: “Tus cuentas están congeladas. Pásame las acciones de la empresa, la casa, los ahorros y tu coche deportivo; así yo manejo todo legalmente y le doy lo que pida”.
Como el poco cerebro que tiene se le apaga cuando se trata de ella, firmó todo, dejándome como dueña absoluta. Me rogó que cuidara a Fer, y yo, con mi mejor sonrisa de niña buena, le aseguré: “Me voy a encargar de ella de una manera inolvidable”.
Apenas puse un pie fuera del reclusorio, el licenciado Trejo, mi abogado de toda la confianza, me siguió el paso a paso por el estacionamiento
Estuvo callado casi todo el trayecto, pero a la mitad del camino ya no aguantó la curiosidad y me soltó la pregunta que traía atorada en el pecho:—A ver, jefa, de veras..
¿sí le va a soltar esa lana a la mentada Fernanda?Me acomodé las gafas de sol, saqué un cigarrillo apagado de la bolsa y me subí al coche con una tranquilidad que hasta a él le dio escalofríos.—¿Depositarle? Por supuesto que le voy a depositar..
—le contesté con una sonrisa de lado—
Pero lo que le voy a depositar es una demanda penal que no se la va a acabar en años
Licenciado, muévame cielo, mar y tierra, porque hoy mismo empezamos el juicio para retirarle hasta el último centavo que ese par de vividores me vieron la cara.El licenciado Trejo se quedó mudo un segundo, luego peló los ojos y asintió con una mezcla de respeto y miedo
Sabía perfectamente de lo que yo era capaz cuando me tocaban el orgullo, y más después de haber aguantado tres años de un matrimonio de mentiras.Directo de ahí, me fui al lujoso departamento con vista panorámica que Alejandro le había comprado a su adorada “Luna de Octubre”
El complejo estaba en una de las zonas más caras de la Ciudad de México, de esos edificios donde los porteros te ven de arriba abajo para ver si das el perfil
Cuando Fernanda abrió la puerta, traía puesto un camisón de seda que costaba lo que un obrero gana en tres meses
En la sala se alcanzaba a ver una bolsa de diseñador, de esas que solo te venden si estás en lista de espera, y sobre la mesa de centro había varios frascos de medicinas importadas junto a una pantalla gigante donde pasaban una telenovela dramática.Apenas me vio, la mujer cambió la cara
Se llevó una mano al pecho, entornó los ojos de par en par y fingió un mareo que ni en las mejores películas de la época de oro.—Ay, Vale..
qué milagro que vienes
No sabes el susto que pasé anoche, me dolió horrible el corazón y no pude pegar el ojo en toda la madrugada pensando en mi Ale —me dijo con una voz tan fingida que me dieron ganas de vomitar.Le eché un ojo al vaso de café americano con hielos que tenía a la mitad sobre la mesa
Pensé para mis adentros: “Vaya, le duele el corazón pero se topa un café helado cargadísimo en ayunas..
un verdadero milagro de la ciencia moderna”.Como vio que no me conmovía, estiró su mano delgada, esperando el cheque.—Mi Ale me prometió por teléfono que tú me ibas a pasar los primeros 500,000 pesos para mis gastos y la enfermera
Ya ves que estoy muy delicada…Me senté en el sillón de piel frente a ella, crucé la pierna y saqué una carpeta de cuero de mi bolso.—¿Sabes qué, Fer? Pensándolo bien, medio millón de pesos se me hace una total miseria para alguien de tu categoría —le dije, viéndola fijo a los ojos.A la mujer se le iluminó la mirada en un segundo
Casi se le sale la saliva de la ambición.—¿De verdad, Vale? Ay, qué bueno que me entiendes
Es que el doctor me dijo que el aire de la ciudad me hace un daño terrible, que lo mejor para mi salud mental sería irme a descansar a una playa privada en Cancún o a una isla, ya sabes, para respirar aire puro y olvidarme de tanta bronca.—No, si yo creo que necesitas muchísimo más que eso —le contesté con una calma sepulcral
Saqué el fajo de hojas de la carpeta y los solté de golpe sobre la mesa de madera fina—
Mira nomás
Esta casa la compró Alejandro después de que nos casamos por el civil, y la puso a tu nombre
El coche deportivo que tienes en el sótano también se pagó con dinero de nuestra cuenta compartida
Y si le sumamos las transferencias mensuales, las joyas, las bolsas de marca y tus viajecitos a Nueva York en estos tres años..
la cuenta exacta nos da 18 millones 630 mil pesos.A Fernanda se le borró la sonrisa de plástico en un instante
Se quedó pálida, como si hubiera visto a un muerto.Le deslicé la primera hoja del documento oficial, firmado por el juez de lo civil.—Aquí tienes la notificación formal de mi parte
Ya inicié el proceso legal para revocar todas y cada una de las donaciones que mi exmarido te hizo utilizando el patrimonio conyugal
Así que, mi reina, ve buscando dónde vivir y cómo comprobar tus gastos, porque me vas a devolver hasta el último peso.La mujer se quedó estupefacta unos segundos, viendo el papel con el sello del tribunal
De repente, la frustración le ganó, arrugó la hoja con las uñas postizas y me gritó con una furia que le transformó el rostro:—¡Tú estás loca, Valeria! ¡Estás demente! Todo esto me lo dio Alejandro porque le dio su chingada gana, fue por su propia voluntad porque me ama
¡Tú no me puedes quitar nada!Asentí con la cabeza, manteniendo la compostura.—Tienes toda la razón, chula
Él te lo dio de manera voluntaria..
pero usando el dinero que por ley también me pertenece a mí como su esposa legítima
Y como la otra parte afectada, yo también tengo la total voluntad de exigirte que me lo regreses completito.A Fernanda se le saltaron las lágrimas del puro coraje
Trató de cambiar la estrategia y empezó a chillar, buscando dar lástima:—¿Por qué eres tan mala conmigo? Alejandro ya está encerrado en una celda por mi culpa, se sacrificó por mí..
¿y todavía quieres venir a matarme de un disgusto? ¿Eso es lo que quieres?Me eché hacia atrás en el sillón, cruzando los brazos.—Bájale a tu teatrito, mi reina, que conmigo no te funciona
Para pisar el acelerador aquella noche que atropellaste a ese pobre hombre bien que tuviste fuerza en las piernas, ¿verdad? Pero ahorita que te hablo de pagar lo que debes, resulta que ya te falló el corazón
Tu cuerpo sí que sabe escoger muy bien las horas para enfermarse.Fernanda se tragó el insulto y se quedó sin palabras
Desesperada, manoteó el celular que tenía sobre la mesa.—¡Le voy a hablar a Alejandro ahorita mismo! ¡Le voy a decir las porquerías que me estás haciendo!Me dio risa y le hice un ademán con la mano para que procediera.—Adelante, llámale si quieres
Ah, pero se me olvidaba que en el reclusorio no dejan tener celulares..
Aunque puedes agendar una visita obligatoria para la próxima semana, a ver si desde la celda de castigo te resuelve la vida.Al ver que conmigo topaba con pared, Fernanda prefirió marcarle por mensaje de voz a mi suegra, Doña Carmen, llorando a moco tendido:—¡Ay, Doña Carmen, por favor ayúdeme! Valeria vino a mi casa a amenazarme, me quiere quitar todo el dinero y dejarme en la calle..
Me está quitando el departamento que me dejó su hijo
¡Siento que me voy a morir, Doña Carmen! ¡Venga, por favor!No pasaron ni veinte minutos cuando la puerta del departamento se abrió de un portazo
Doña Carmen entró como un torbellino, con los ojos inyectados en sangre y directo hacia donde yo estaba sentada.—¡Pero qué descarada eres, Valeria! ¡Eres una víbora ponzoñosa! —me gritó la vieja, levantando la mano como si fuera a darme una bofetada—
Fernanda es la mujer que mi hijo dio la vida por proteger y tú vienes aquí a pisotearla
¿No te da vergüenza ser tan miserable?Me levanté del sillón con calma y di un paso hacia atrás, esquivando el manoteo.—Mire, Doña Carmen, mejor ni me levante la mano porque Alejandro ya me firmó el divorcio y usted ya no es absolutamente nada mío
Si me vuelve a tocar, en este mismo instante llamo a la patrulla y la hago pasar la noche en el ministerio público por agresión.La vieja se quedó helada al escuchar la palabra “divorcio”
Se le desencajó la mandíbula.—¿Qué..
qué dijiste? ¿Cuál divorcio?Le abrí la carpeta de cuero y le mostré el convenio de separación de bienes donde venía la firma en tinta azul de su adorado hijo y la huella digital del penal.Doña Carmen se puso a leer la primera página
Vi cómo el color de su cara pasaba de un rojo furioso a un blanco papel, y luego a un tono verdoso de la pura bilis.—No..
no puede ser
Este estúpido le cedió todo..
Te dejó absolutamente todas las cuentas de la empresa, las casas, las inversiones..
¡Lo dejaste en la calle!—Así es —le contesté con una sonrisa de oreja a oreja—
Él solito firmó
Dijo que así era mucho más fácil para mí “cuidar” de Fernanda allá afuera
¿Qué tal? Su hijo resultó ser todo un caballero de la vieja escuela.A Doña Carmen casi le da un soponcio del puro coraje, tuvo que sostenerse de la barra de la cocina porque sentía que se desmayaba
Fernanda, por su parte, se quedó con la mirada perdida, dándose cuenta de que su mina de oro se había derrumbado por completo.Le acerqué un bolígrafo a Fernanda y le señalé la mesa.—Bueno, para avanzar rápido, ve firmando de recibido el desalojo voluntario
Tienes hasta el sábado para sacar tus chivas de este departamento.—¡Ni loca te firmo nada! —berreó la tipa—
¿Con qué derecho me vienes a correr?En ese preciso momento sonó el timbre del departamento
Abrí la puerta y apareció el licenciado Trejo escoltado por dos actuarios del juzgado y un par de cargadores
El abogado saludó con mucha propiedad:—Buenas tardes
Señorita Fernanda, venimos a ejecutar la orden de aseguramiento precautorio de bienes aprobada por el juez civil
Vamos a proceder al inventario y resguardo de todo lo que esté dentro de la propiedad que forme parte del patrimonio conyugal en disputa.Fernanda sintió que las piernas no le respondían
Se tambaleó hacia atrás y, esta vez de verdad, se desplomó en la alfombra de la sala
Pero eso sí, el instinto de víbora no se le quitó ni inconsciente: antes de tocar el suelo, se aferró con las dos manos a la bolsa de marca que tenía en el sillón.Le apunté con el dedo a los actuarios:—Esa bolsa también está en la lista del inventario, por favor
Anótenla bien.A los dos días de la trifulca en el departamento, Fernanda revivió, pero para hacer su luchita en las redes sociales
Una amiga de la oficina me mandó el enlace a media mañana
La tipa había subido un video a su cuenta de TikTok e Instagram
Salía acostada en una cama de hospital, vestida con una blusa blanca impecable, la cara lavada y un filtro que la hacía ver más pálida de lo normal, casi transparente.—Hola a todos..
Hago este video porque ya no puedo con tanta injusticia —decía en el clip, con los ojos llorosos y la voz entrecortada—
Yo no sé qué hice de malo, ¿acaso amar a alguien con toda el alma es un pecado en esta vida? El amor de mi vida, Alejandro, prefirió perder su libertad para salvarme a mí de las garras de la injusticia..
Pero ahora, su exesposa, una mujer fría y desalmada que solo busca el dinero, me está quitando el único techo que él me dejó para protegerme de mi enfermedad
Me quiere ver en la calle..
Dios sabe que mi corazón no va a aguantar tanto dolor.Y para rematar el drama, soltó una lágrima perfecta que le corrió por la mejilla.No tardó ni una hora en volverse viral en los grupos locales
La caja de comentarios se llenó de gente metiche opinando sin saber:”¡Qué poca madre de la exesposa! El hombre ya está en la cárcel y todavía quiere andar peleando centavos con una enferma”
“La esposa legítima debería de tener un poquito de dignidad y dejar en paz a la pobre muchacha”
“Se ve que la tal Valeria es una interesada de lo peor, pura envidia le tiene a la muchacha”
Cuando terminé de ver el video en la oficina, solté una risotada que se escuchó hasta el pasillo
La verdad es que Fernanda tenía muy pocas neuronas, pero le sobraba audacia para meterse en la boca del lobo
Se le había olvidado por completo un pequeñísimo detalle: aunque Alejandro se hubiera echado la culpa del atropello ante las autoridades, yo tenía guardada una copia de respaldo de los videos de las cámaras de seguridad de la avenida la noche del accidente
Y ahí se veía clarito quién iba manejando.Le marqué de inmediato al licenciado Trejo por el intercomunicador.—Licenciado, prepáreme todo el papeleo de una vez
Vamos a meter una contra-demanda civil por daño moral y difamación masiva, y me junta las pruebas que le pedí.—Ya está todo listo en la mesa, licenciada —me contestó con voz tranquila—
Nomás me avisa cuándo soltamos el golpe.Esa misma noche, usando mi cuenta oficial, subí un video sin filtros, sin llantos y sin hacerme la víctima
Duraba apenas un minuto y medio, pero traía tres misiles directos a la reputación de la “enferma”.En la pantalla aparecieron las fotos nítidas de tres documentos oficiales:El desglose detallado de las transferencias bancarias que Alejandro le hacía a Fernanda desde nuestra cuenta de matrimonio, mes con mes
Las escrituras del departamento de lujo y la factura del coche del año, todo comprado con dinero desviado y puesto a nombre de ella
Y el golpe final: la fotografía ampliada de la cámara del C5 de la noche del accidente
Se alcanzaba a ver perfectamente la silueta de la persona que iba detrás del volante del coche esa noche, sosteniendo la dirección
Aunque la cara estaba protegida por cuestiones legales, en la mano de la conductora brillaba de forma inconfundible un enorme anillo con un rubí rojo
El chiste se contaba solo: era el mismo anillo de rubí que Fernanda traía puesto en la mano derecha en el video que había grabado desde la cama del hospital apenas unas horas antes
En la descripción del video solo escribí una frase corta: “El amor no es un delito, pero atropellar a un inocente, darse a la fuga y mantenerte con el dinero de otra familia sí lo es
Todo lo que se compró con el patrimonio conyugal se regresa por la buena o por la mala”
El internet es una cosa maravillosa cuando le das las pruebas correctas
En cuestión de minutos, la tendencia se revirtió por completo y los comentarios en la cuenta de Fernanda se volvieron un infierno para ella:”¡Tómala! Salió más viva que enferma la muchachita
Resultó una fichita de lo peor”
“Oye, enferma de mi corazón, qué buena joyita traías en la mano
A ver si con ese rubí pagas la fianza de tu novio”
“Ya quítate el disfraz de víctima y ponte a trabajar para pagar lo que te robaste”
Al día siguiente, a primera hora, me sonó el celular
Era Doña Carmen
Tenía la voz tan ronca del coraje que parecía que se había tragado un puño de lija.—¡Valeria! ¡Eres una maldita desgraciada! ¡Baja ese video asqueroso ahorita mismo! Estás arrastrando el buen nombre de la familia por los suelos, todo el mundo se está burlando de nosotros en el club —me gritó histérica.Yo estaba muy quitada de la pena en mi nueva oficina, revisando los libros contables de la empresa que ahora me pertenecía.—Mire, Doña Carmen, el nombre de su familia lo arrastró su hijo al calabozo cuando decidió salirse a pasear con su amante y encubrir un crimen
Yo lo único que hice fue ponerle luz al cochinero para que la gente vea bien dónde quedó la basura.La vieja bufó del otro lado de la línea, desesperada.—¡No te olvides de dónde saliste, Valeria! Estuviste tres años viviendo bajo nuestro techo, comiendo de nuestra mesa y gastando de nuestro dinero
¡Eres una malagradecida!Me dio risa su comentario fuera de la realidad.—A ver, Doña Carmen, vamos aclarando las cosas porque parece que tiene amnesia
El proyecto que yo traje antes de casarme fue el que salvó a la constructora de su esposo de la quiebra total en dos ocasiones
Mi sueldo y mis comisiones entraban completitos a la cuenta del matrimonio
Si quiere que hagamos cuentas, de maravilla; precisamente estoy revisando cuántos millones se robó Alejandro de la caja chica de la empresa bajo el concepto de ‘gastos personales’ para tener contenta a su novia
Hubo un silencio sepulcral del otro lado de la línea
Pasaron tres segundos eternos donde la vieja se tragó el orgullo por completo y cambió el tono de voz a uno sospechosamente dulce, casi suplicante:—Ay, Vale..
mi niña linda..
si las cosas entre parejas no tienen por qué acabar tan feo
Los hombres a veces son un poquito tontos y cometen errores, pero Alejandro de seguro ya aprendió la lección
No hay necesidad de que nos hagamos las cosas tan difíciles entre nosotros, ¿verdad?—Lástima que su amabilidad me llegue tres años tarde, Doña Carmen
Con permiso, porque tengo mucho trabajo.Le colgué el teléfono sin dejarla terminar la frase
En ese momento, mi asistente Carlos abrió la puerta de la oficina con una cara de preocupación que le llegaba al suelo.—Licenciada Valeria..
Don Roberto, su exsuegro, está en la sala de juntas principal
Trajo a tres de los socios mayoritarios de la compañía y exigen verla de inmediato
Dicen que no se van a mover de ahí hasta que usted les dé la cara
Cerré el libro contable de golpe, me acomodé el saco del traje sastre y me paré de la silla.—Perfecto
La punta del iceberg ya cayó, ahora vamos por el viejo lobo de mar que maneja el negocio
Dile al licenciado Trejo que me acompañe y que traiga la carpeta roja.Cuando entré a la sala de juntas, el ambiente estaba más frío que un refrigerador
Don Roberto estaba sentado en la silla principal de la cabecera, la que siempre usaba cuando quería intimidar a los directores
A los lados estaban tres socios de la vieja guardia, puros hombres de negocios que conocían a Alejandro desde que era un niño y que siempre lo habían solapado en todo
Cuando crucé la puerta, ninguno de los cuatro hizo el más mínimo intento por levantarse o saludar por cortesía
Don Roberto dio un golpe seco sobre la mesa de madera con los nudillos.—A ver, Valeria, ¿ya estuvo bueno de jueguitos, no? ¿Hasta cuándo vas a parar este desmadre que traes? —me espetó con una voz profunda, tratando de usar su tono de patrón.Me senté con toda la parsimonia del mundo en una silla lateral, crucé las manos sobre la mesa y lo miré fijamente.—¿A cuál desmadre se refiere exactamente, Don Roberto? ¿A que su hijo esté tras las rejas por encubrir a una delincuente, a que la amante tenga que devolver la lana que se robó, o a que yo acabo de tomar el control total de esta compañía porque así me lo cedieron por ley? La cara de Don Roberto se ensombreció por completo, se le marcaron las venas del cuello del puro coraje.—Esta empresa lleva el apellido de mi familia en la fachada, Valeria
No te equivoques —me dijo con una sonrisa cínica, llena de desprecio—
¿De verdad te creíste el cuento de que porque el pendejo de mi hijo te firmó unas hojas en la cárcel ya eres la dueña de todo? Esta constructora se mueve por los contactos y las influencias que yo tengo con el gobierno y los bancos
Sin el respaldo del apellido de mi familia, tú aquí no eres nadie
¿A quién crees que vas a controlar en este edificio? Uno de los socios mayoritarios, un viejo panzón de apellido Mendoza, intervino con esa voz condescendiente que tanto odiaba:—Ay, Vale..
escúchanos bien, muchacha
Las mujeres son muy buenas para administrar los gastos de la casa, para organizar las cenas y cuidar a la familia..
pero meterse en las operaciones de una empresa constructora es algo muy pesado, te vas a desgastar la salud de puro gusto
Alejandro tarde o temprano va a salir de esa bronca del penal
Haz las cosas bien: quédate con las acciones de manera temporal, adminístralas mientras él sale y ya luego se acomodan
Tampoco le cierres las puertas a la pobre de Fernanda, no seas tan rencorosa con la gente, en los negocios hay que tener tantito corazón
Los escuché con una atención que hasta parecía respeto
Le hice una seña a Carlos para que les sirviera más café a todos y esperé a que terminaran de soltar todo su discurso machista y anticuado
Cuando la sala se quedó en silencio, miré al licenciado Trejo
Él asintió de inmediato y puso sobre la mesa central una carpeta roja con el sello oficial de una firma de auditoría externa e independiente
—Tienen mucha razón en algo, caballeros —les dije, abriendo la carpeta despacio—
Administrar una empresa es un jale muy cansado..
pero ponerse a revisar los desvíos y los fraudes que cometieron en los libros contables es todavía muchísimo más pesado, te da un dolor de cabeza que ni se imaginan
A Don Roberto se le movió un párpado del puro nerviosismo al ver el logotipo de la firma auditora
—En los últimos tres años —continué, leyendo las cifras en voz alta—, Alejandro utilizó los conceptos de ‘expansión de mercado’, ‘patrocinios culturales’ y ‘relaciones públicas’ para desviar exactamente 24 millones de pesos de las cuentas principales de la constructora
¿Y qué creen? Los beneficiarios finales de esos cheques eran galerías de arte privadas, spas de lujo, tiendas de joyería fina y hoteles en el extranjero..
y todas las facturas estaban a nombre de la señorita Fernanda
La sala de juntas se quedó tan callada que se alcanzaba a escuchar el zumbido del aire acondicionado
Nadie se atrevía a respirar
—Si nosotros llevamos esto ante la Fiscalía de Delitos Financieros como un delito de desvío de recursos y fraude corporativo —les advertí, viéndolos uno por uno—, a Alejandro le van a aumentar mínimo unos diez años más a la condena que ya tiene
Pero eso no es lo peor..
Lo peor es que para sacar esa lana se necesitaban las firmas mancomunadas de los directores de área
Le pasé la hoja de la auditoría al socio que estaba sentado a la izquierda de Don Roberto
Su cara se puso más blanca que una pared de cal
—Señor Mendoza..
usted firmó tres de esas órdenes de pago falsas —le apunté directamente—
Así que vaya preparando un buen abogado defensor, porque la policía económica lo va a llamar a declarar por complicidad en lavado de dinero y fraude corporativo en los próximos días
Al viejo Mendoza le empezaron a temblar los labios, se le cayó la pluma de la mano y tartamudeó viendo a Don Roberto:—Esto..
esto no fue culpa mía
El joven Alejandro me trajo los papeles y me dijo que todo estaba autorizado por la dirección general..
Yo solo firmé porque confiaba en él…—¡Cállate la boca, Mendoza! —le gritó Don Roberto, parándose de la silla de un golpe, furioso—
¡Valeria, no te atrevas a amenazar a mis socios en mi propia cara! Lo miré con total desprecio desde mi asiento, sin inmutarme por su grito.—Cálmese, Don Roberto, no me haga un berrinche aquí que a su edad le va a hacer daño
Mejor siéntese, porque todavía falta revisar su parte en el pastel corporativo
El hombre se quedó congelado a mitad del movimiento, con el rostro desencajado
Le di la vuelta a la siguiente página del reporte contable.—El día que se liquidó el pago total del departamento de lujo de Fernanda, usted desvió la cantidad exacta de 8 millones de pesos del fondo de reserva de los trabajadores de la empresa
En la contabilidad general lo registraron bajo el concepto de ‘mantenimiento preventivo de maquinaria pesada en la planta norte’
Pero el reporte de operaciones dice que ese día la planta norte estuvo cerrada por huelga y las máquinas ni se movieron
A Don Roberto le empezó a brotar una gota de sudor frío por la frente, bajándole por la mejilla
La soberbia de patrón se le derrumbó por completo en un segundo
Puse un documento con dos opciones sobre la mesa de juntas y les deslicé un bolígrafo de tinta negra
—Miren, señores, hoy vengo de buenas y les voy a dar a elegir entre dos sopas: Opción A, cooperan conmigo por las buenas para recuperar todo el dinero que Alejandro y Fernanda le robaron a la empresa, firman la reestructuración total de la mesa directiva y se alinean a mis órdenes
O Opción B, agarro esta carpeta roja y nos vamos todos juntos ahorita mismo con el licenciado Trejo a la Unidad de Inteligencia Financiera para que les abran una investigación económica a cada uno de ustedes y a sus familias
Tienen exactamente un minuto para decidir
Ninguno de los cuatro hombres abrió la boca
El silencio era sepulcral
No pasaron ni treinta segundos cuando el viejo Mendoza, con las manos temblorosas, estiró el brazo, agarró la pluma y firmó el documento sin chistar
En cuanto él firmó, los otros dos socios le siguieron el paso de inmediato, bajando la cabeza como perros regañados
Don Roberto me quedó viendo con unos ojos llenos de odio puro, como si quisiera deshacerme con la mirada si pudiera
Recogí los documentos firmados, los metí despacio a la carpeta de cuero y me paré de la silla
Al pasar junto a él, me detuve un segundo y le hablé al oído, con una voz muy queda:—¿Se acuerda cuando me casé con su hijo y usted me dijo en la cena que yo era una oportunista de clase media que se estaba trepando al árbol de la alta sociedad para aprovecharse de su apellido? El viejo apretó los dientes, pero no dijo nada.—Pues mire cómo cambian las cosas —le solté con una sonrisa burlona—
Ahora resulta que el árbol de su apellido estaba podrido por dentro, y si la constructora sigue en pie hoy en día, es porque las raíces de mis proyectos son las que la mantuvieron viva todo este tiempo
Con su permiso, Don Roberto
En cuanto salí de la sala de juntas, sentí que me quitaba un peso enorme de encima
Carlos, mi asistente, venía corriendo detrás de mí por el pasillo principal, con una sonrisa que no le cabía en el rostro y agitando su tableta digital
—¡Licenciada Valeria! ¡No sabe el desmadre que traen los muchachos en el chat interno! Todo el mundo se enteró de la junta y están preguntando si de verdad se van a congelar los bonos de fin de año como andaba diciendo el rumor de la vieja administración
Me detuve al final del pasillo, junto al ventanal gigante que daba a las oficinas operativas de la planta baja
Desde ahí alcancé a ver a las decenas de ingenieros, arquitectos y secretarias que tenían la cabeza metida en los planos y las computadoras, chambeando a marchas forzadas
Muchos de ellos se habían quedado conmigo a pasar la noche en vela para entregar los concursos de obra, y muchos otros habían tenido que aguantar los insultos de los clientes cuando Alejandro cancelaba contratos de la noche a la mañana nomás porque le daba la gana irse de viaje con Fernanda
La constructora les debía muchísimo más a esos empleados que a toda la bola de parientes y vividores de la familia de mi exmarido
—¿Cómo quedaron las cuentas que recuperamos de los desvíos de Alejandro, Carlos? —le pregunté.—Ya el área de finanzas terminó la auditoría rápida, licenciada
Con lo que logramos asegurar de las cuentas congeladas nos alcanza perfecto para cubrir todo el fondo de rendimiento y los bonos atrasados desde el año pasado
—Excelente
Ordénale a tesorería que libere los depósitos de inmediato hoy mismo por la tarde —le instruí con firmeza—
Y me mandas un correo institucional a todo el personal
Que quede bien claro en el texto que ese dinero viene del sudor del trabajo de la empresa y del rendimiento real de los proyectos, y que no tiene absolutamente nada que ver con ningún favor de la vieja administración de la familia
Que entiendan quién es la que manda aquí ahora
A Carlos se le abrieron los ojos de la emoción.—¡Uf, licenciada! Si hacemos eso, a Don Roberto le va a dar un ataque de miocardio del puro coraje cuando se entere.Volteé a ver la puerta cerrada de la sala de juntas de donde acabábamos de salir
En ese preciso momento se escuchó el ruido seco de un vaso de cristal estrellándose con fuerza contra la pared de adentro
—Si todavía tiene fuerzas para andar rompiendo la vajilla de la empresa, significa que su salud está de maravilla —le contesté con indiferencia—
Muévele con los depósitos.A las tres de la tarde en punto, las notificaciones de los depósitos bancarios les llegaron a los celulares de todos los empleados de la torre corporativa
Por unos diez segundos, todo el edificio se quedó en un silencio total, como si nadie pudiera creerlo, y luego se escuchó un grito de júbilo colectivo que subió desde los pisos de abajo
En los grupos de WhatsApp de los departamentos empezaron a llover los emojis de fiesta, algunos de los empleados más viejos se metieron al área del café a limpiarse las lágrimas del puro alivio de ver su trabajo reconocido por fin, y un supervisor que llevaba quince años en la empresa me mandó un correo personal larguísimo con un texto que me conmovió las entrañas: “Muchas gracias, licenciada Valeria, por acordarse de nosotros y hacernos justicia
Con este dinero por fin voy a poder liquidar la operación de mi esposa”
Me quedé viendo esas palabras en la pantalla por un buen rato
Alejandro siempre se la pasaba repitiéndome que todo lo que yo tenía en esta vida, el estatus, el coche y el puesto, se lo debía a su gran generosidad y al favor de su apellido
Pero la realidad era que cada uno de esos contratos, cada uno de esos clientes fieles y ese equipo de trabajo tan leal los había construido yo con mis propias manos, arrastrando el negocio hacia arriba mientras él se dedicaba a despilfarrar la lana con su amante
Ahora, por fin, todo regresaba a las manos correctas
A los pocos minutos, me brincó una notificación en el celular de un número desconocido que no tenía guardado
Era un mensaje de texto directo que decía:”Valeria, si me sigues presionando con tus malditas demandas y me quitas el departamento, juro que voy a filtrar a todos los medios nacionales los audios donde Alejandro confiesa que se entregó a la policía para salvarme a mí y que a ti nunca te quiso, que solo se casó contigo para exprimir tus proyectos y tu dinero
Nos vamos a ir al diablo las dos, pero a ti se te va a caer la cara de la vergüenza cuando todo México sepa lo cornuda y miserable que fuiste estos tres años
Atentamente: Fernanda”
Miré la pantalla del teléfono y mi sonrisa se hizo todavía más profunda
Pensé: “Vaya, por fin la ratita cayó en la trampa y me puso el cuchillo en la mano ella sola”
Le contesté el mensaje de inmediato, poniéndole una cita para vernos en una cafetería discreta del centro de la ciudad a las cinco de la tarde
Cuando llegué al lugar, Fernanda ya estaba sentada en una mesa arrinconada junto a la ventana
Venía hecha un desastre: traía unos lentes de sol enormes que le tapaban media cara, un cubrebocas negro y venía envuelta en una gabardina vieja, como si tratara de ocultarse de todo el mundo
Caminaba despacio, deteniéndose de las sillas, simulando una debilidad que ya me daba risa
Me senté frente a ella sin saludar y pedí un vaso de agua simple al mesero
Fernanda se bajó los lentes de sol, mostrando unos ojos hinchados y rojos de tanto llorar
—A ver, Valeria..
habla ya
¿Qué es lo que quieres de mí para que me dejes en paz de una buena vez? —me soltó con una voz temblorosa, llena de odio.Le di un trago a mi vaso de agua y la miré con una tranquilidad absoluta.—Es muy sencillo, Fer
Lo único que quiero es que vayas ahorita mismo al ministerio público y declares la verdad completa sobre la noche del accidente
Que digas quién iba manejando el coche que dejó a ese pobre hombre lisiado en el hospital
La tipa se llevó la mano al pecho, indignada.—¡Tú estás demente! ¡Lo que quieres es refundirme en la cárcel! ¡Quieres acabar con mi vida! —La noche que decidiste tomar el volante hasta el tope de copas, atropellar a un inocente y darte a la fuga como una cobarde, tú fuiste la que decidió acabar con la vida de alguien más, mi reina
Así que no me vengas con remordimientos ahora
Fernanda se mordió el labio inferior, vio que por ahí no iba a ganar y prefirió cambiar el chip al drama romántico:—Ay, Valeria..
yo sé que me odias con toda tu alma porque Alejandro me prefiere a mí
Pero el amor es algo que no se puede controlar en esta vida
¿De qué te sirve aferrarte al recuerdo de un hombre que jamás te amó, que solo te usó por conveniencia? ¿Qué ganas con hacerme tanto daño por puro despecho? Te ves patética guardando tanto rencor
Casi me suelto riendo en su cara
Esta mujer de veras creía que la palabra “amor” era una especie de pase libre para cometer crímenes y robar dinero ajeno.Moví despacio el agua de mi vaso con el popote.—Mira, Fernanda, estás muy equivocada si crees que esto es por un hombre
A mí Alejandro me importa menos que la basura de la esquina
Lo que yo estoy defendiendo y reteniendo ahorita son las casas, los coches, las acciones de la constructora, el dinero en efectivo y los 18 millones de pesos que me debes por ley
Tu mentado amor me tiene sin cuidado, pero mi patrimonio me lo regresas completo
A la mujer se le tiñó la cara de rojo de la pura rabia.—¡Pues no te voy a dar ni un solo peso! —me amenazó, sacando el USB de su gabardina y azotándolo contra la mesa—
Todo lo que tengo me lo dio Alejandro de forma voluntaria porque me ama
Y con este USB voy a destruir la reputación de tu dichosa empresa
Voy a hacer que todo el mundo sepa lo poco que valías para tu esposo.—Lástima que Alejandro ya firmó el divorcio total y se quedó sin un solo peso a su nombre —le contesté, sacando una grabadora digital de mi bolso y poniéndola sobre la mesa—
Así que su dichosa voluntad ahorita me sirve para maldita la cosa
Y por cierto..
muchas gracias por confirmar de viva voz lo que pusiste en el mensaje
Acabas de admitir frente a mí que Alejandro se entregó a la policía de forma ilegal para encubrir el delito que tú cometiste
Fernanda se paró de la silla de un brinco, arrastrando las patas del mueble contra el suelo con un rechinido horrible que hizo que todos en la cafetería voltearan a vernos
—¡Me pusiste una trampa! ¡Eres una maldita perra, Valeria! Intentó abalanzarse sobre la mesa para arrebatarme la grabadora digital, pero no alcanzó ni a tocarla
Dos hombres vestidos de civil que estaban sentados en la mesa de al lado se levantaron de inmediato, ágiles como felinos, y le sujetaron los brazos con fuerza por detrás de la espalda
Fernanda empezó a patalear y a gritar como loca, llamando la atención de toda la calle:—¡Suéltenme! ¡Me están lastimando! ¡Tengo una condición grave en el corazón, me va a dar un ataque por su culpa! ¡Suéltenme, maldita sea! Uno de los hombres oficiales sacó una placa de su chamarra con total tranquilidad y se la puso frente a los ojos:—Señorita Fernanda, somos agentes de la Policía de Investigación de la Fiscalía General de Justicia
Queda usted retenida para presentarse ante el ministerio público por los delitos de fraude procesal, encubrimiento, falsedad de declaraciones y la investigación abierta por el delito de tránsito con lesiones graves
Acompáñenos, por favor, por las buenas o por las malas
A la tipa se le derrumbó el mundo por completo en ese instante
Las lágrimas le corrieron a mares, echándole a perder el rímel y dejándole la cara hecha un mapa del puro terror
Volteó a verme con unos ojos desorbitados, llenos de una desesperación animal: —¡Valeria, estás loca! ¡Alejandro se va a enterar de esto y juro que te va a destruir cuando salga! ¡No te la vas a acabar, maldita víbora! Me paré de la mesa de la cafetería con toda la calma del mundo, saqué un billete de cien pesos y lo puse sobre la nota del consumo.—El agua simple va por mi cuenta, Fer
Pero el café cargado que te tomaste te toca pagarlo a ti, a ver si te alcanza con lo que traes en la bolsa.Mientras los policías se la llevaban a rastras hacia la patrulla estacionada afuera, la gente de los locales vecinos salía a ver el espectáculo morboso
Fernanda iba chillando de forma histérica, gritando el nombre de Alejandro, llamando a Doña Carmen y jurando que se estaba muriendo del corazón en ese mismo instante
Pero para su mala suerte, esta vez no estaba su héroe tonto ahí cerca para abrazarla, taparle la cara y echarse la culpa de sus porquerías
Caminé hacia la salida del local
La tarde estaba fresca, el cielo de la ciudad se estaba pintando de un tono naranja precioso y sentí que el aire entraba limpio a mis pulmones por primera vez en años
En ese momento me vibró el celular en la mano
Era una notificación oficial del centro penitenciario donde estaba Alejandro
El licenciado Trejo me mandó un mensaje de texto rápido: “Jefa, el muchacho ya se enteró de que se llevaron a su novia al ministerio público
Está como loco en el área de visitas colectivas y exige verla a usted de inmediato
Dice que si no va hoy mismo, va a armar un motín adentro”
Miré la hora en mi reloj de pulso y solté una sonrisa llena de ironía.—Vaya..
qué agenda tan productiva me cargó el destino hoy: en la mañana le cobro las facturas vencidas a la amante, y en la tarde voy al penal a ver cómo se vuelve loco el exmarido de la pura frustración —pense para mis adentros—
Definitivamente la justicia divina es un platillo que se sirve frío y con muy buena guarnición
Cuando entré a la sala de visitas del penal y me senté detrás del cristal blindado, Alejandro ya me estaba esperando
Tenía los ojos inyectados en sangre, las ojeras colgadas hasta las mejillas y el uniforme beige del penal todo arrugado y sucio
En cuanto me vio, agarró el auricular de la pared con una fuerza que casi arranca el cable de metal y me gritó con una voz pastosa y ronca del puro coraje: —¡Valeria! ¡¿Qué chingados le hiciste a Fernanda?! ¡¿Por qué la policía se la llevó de su casa?! Me acomodé despacio la falda del traje sastre, tomé el teléfono con total tranquilidad y le hablé con una voz sumamente suave, casi angelical:—Yo no le hice absolutamente nada, mi amor
Ella solita se metió en esa bronca cuando decidió que era una excelente idea atropellar a un inocente y luego ponerse a jugar a la víctima en el internet
Lo único que está haciendo la ley es pedirle cuentas por sus propios actos, nada más
Alejandro dio un puñetazo salvaje contra el cristal blindado, haciendo que el vidrio vibrara con fuerza.—¡Tú sabes perfectamente que ella es súper miedosa, que le da pánico todo esto! ¡¿Por qué tenías que asustarla así?! ¡Eres una desalmada, Valeria! El guardia de seguridad del penal que estaba parado detrás de él le puso la mano en el hombro con firmeza y le advirtió con voz gruesa que se calmara o lo regresaba a la celda de castigo de inmediato
Alejandro tuvo que morderse la lengua y sentarse a la fuerza en el banco de cemento, respirando de forma agitada
Me quedé viéndolo a través del cristal
Su mirada desorbitada, esa obsesión enfermiza por defender a una delincuente mientras a mí me había pisoteado el orgullo durante tres años, me pareció de repente la cosa más ridícula y patética del mundo
Me acordé de todas las veces que me pasé la noche en vela cocinándole dietas especiales porque según él le dolía la gastritis ; me acordé de cuando sacaba mis propios ahorros de la caja de seguridad para meterle dinero a sus proyectos de negocios fallidos cuando iba a quebrar ; y de cómo me tragaba los insultos de Doña Carmen cuando me decía en las fiestas familiares que yo no tenía clase
Y todo para qué..
Para que este infeliz me agarrara de cajero automático y de sirvienta personal para mantener los lujos de su amante a mis espaldas
Al ver que me quedaba callada, Alejandro cambió la estrategia
Pensó, en su infinita soberbia de macho, que yo me estaba ablandando por el recuerdo de nuestro matrimonio, así que suavizó la voz y me habló con ese tono manipulador que tanto usaba antes:—Vale..
mi amor..
yo sé que estás muy enojada conmigo y tienes toda la razón del mundo en estar dolida
Pero entiende que Fernanda de verdad no puede valerse por sí misma, es muy enfermiza, no va a aguantar el encierro ni un solo día..
Y yo tampoco puedo hacer nada desde aquí adentro sin dinero
Hazme este enorme favor, mi vida: retira la demanda penal por lo de los bienes, regrésale las escrituras de la casa y el coche deportivo a Fer para que esté tranquila allá afuera..
Te juro por la memoria de mi abuela que en cuanto yo cumpla mi tiempo aquí adentro y salga libre, te voy a recompensar cada segundo de este mal rato
Vamos a volver a empezar de cero, te lo prometo
Lo miré con una mezcla de lástima y diversión.—¿Y se puede saber con qué me vas a recompensar, Alejandro? —le pregunté de forma irónica
El tipo se quedó mudo un segundo, parpadeando sin entender la pregunta
—Te recuerdo un pequeñísimo detalle, mi rey —le deslicé la realidad sin anestesia—
Tú ya firmaste el convenio del divorcio definitivo y renunciaste de forma voluntaria a todas las propiedades, los ahorros y las acciones de la constructora
Legalmente estás en la calle, no tienes ni un solo peso a tu nombre
¿Con qué exactamente piensas pagarme el favor? A Alejandro se le borró el poquito color que le quedaba en las mejillas
Se puso pálido como un muerto.—No..
no..
eso del divorcio fue un trato temporal entre nosotros nomás para proteger el dinero de las demandas —tartamudeó, pegando la cara al cristal—
¡Tú no puedes tomar eso en serio, Valeria! ¡Fue una estrategia de negocios! Me solté riendo con ganas, disfrutando cada segundo de su desesperación.—Papelito habla, mi amor
Tu firma está en tinta azul, tu huella digital está estampada ante el juez del penal y el documento ya quedó registrado de forma oficial
A mí las promesas al aire no me sirven de nada, así que ve haciéndote a la idea de que perdiste todo por jugar al héroe de vecindario
El tipo por fin entendió que la jugada le había salido al revés por completo
Los ojos se le abrieron con terror puro
—¡Me engañaste! ¡Me viste la cara de pendejo! —me gritó, tirando del cable del auricular—
¡Tú me prometiste que ibas a cuidar de Fernanda si yo te firmaba esas hojas! —Y cumplo mis promesas, Alejandro
La voy a cuidar de una manera que jamás se le va a olvidar en la vida —saqué una hoja doblada de mi carpeta y la pegué contra el cristal blindado para que leyera bien las letras grandes —
Mira nomás: aquí tengo la lista completa de todas las transferencias y los desvíos de dinero que le hiciste a su cuenta corporativa en estos tres años
Ya el licenciado Trejo metió la orden judicial para recuperar cada uno de esos centavos
Si tu novia no tiene efectivo para pagarme los 18 millones, de maravilla; el juez la va a meter a la lista negra del buró de crédito como deudora alimentaria e insolvente
A ver si con esa mancha en su historial la dejan subirse a un avión, hospedarse en hoteles de cinco estrellas o comprarse sus bolsitas de diseñador en Palacio de Hierro
Su vida social se terminó por completo allá afuera
A Alejandro se le empezó a cortar la respiración del puro coraje, parecía que le faltaba el aire en los pulmones
—¡Eres una maldita arpía, Valeria! ¡Te estás pasando de la raya! —me rugió por el teléfono
—Espera, mi amor, que todavía no termino con las buenas noticias —le solté con total frialdad—
Además de la demanda de los bienes, ya entregamos el desglose de la auditoría externa a la Fiscalía de Delitos Financieros por los 24 millones que te robaste de la constructora para pagarle sus caprichos
Así que ve acomodándote bien en tu celda, porque con esos cargos federales encima, tus tres añitos de condena por el accidente de tránsito se van a convertir mínimo en doce años de prisión por fraude corporativo
Vas a tener muchísimo tiempo para volverte experto en manualidades aquí adentro
El rostro del tipo se desencajó por completo, parecía que le iba a dar un derrame cerebral ahí mismo
—¡Me quieres destruir la vida! ¡Tú me vas a hundir! —gritaba fuera de sí
—Tú solo te hundiste el día que decidiste que era una excelente idea burlarte de mí con otra mujer bajo mi propio techo, Alejandro
Yo lo único que estoy haciendo es cobrarte las facturas pendientes con el interés acumulado —le contesté, acomodándome el auricular—
Pero no te apures por tu querida Fernanda, no va a estar solita ni desamparada allá afuera
Como sé que le da pánico quedarse sin hacer nada, acabo de meter una inversión fuerte en una agencia de servicios de limpieza y mantenimiento para oficinas corporativas que abrí con un socio
Alejandro me quedó viendo con los ojos desorbitados, sin entender a qué iba el comentario
—En cuanto tu novia termine su proceso penal y el juez dictamine que tiene que pagar la indemnización civil con trabajo forzado por insolvencia, yo misma le voy a dar una oportunidad de jale en mi agencia de limpieza —le solté con una sonrisa maliciosa—
Tenemos vacantes excelentes para intendencia nocturna, lavado de baños comunitarios, sacudido de alfombras y atención telefónica de quejas en el conmutador corporativo
Estoy segura de que va a encontrar un puesto perfecto que se adapte de maravilla a sus delicadas manos
A Alejandro casi se le zafa un tornillo de la cabeza del puro coraje
Estrelló el auricular contra la pared del cubículo con una fuerza salvaje
—¡No te atrevas a tocar a Fernanda, infeliz! ¡Ella jamás en su perra vida ha movido un dedo para limpiar una casa, desde niña sus papás la consintieron en todo! ¡No vas a humillarla de esa manera! Me guardé la grabadora en la bolsa, colgué mi auricular en el gancho de la pared y me levanté del asiento con una elegancia total
Le di unos golpecitos ligeros al cristal blindado con los nudillos a manera de despedida.—Pues qué buena oportunidad va a tener ahora para aprender a usar la escoba y el trapeador, mi rey
El trabajo dignifica al hombre..
y a las amantes mantenidas también
Que pases una excelente noche en tu celda, Alejandro
Mientras caminaba hacia la puerta de salida de la sala de visitas, se alcanzaban a escuchar los gritos desesperados y los golpes furiosos de Alejandro estrellándose contra el vidrio blindado a mis espaldas, insultándome con todas las groserías que se sabía y jurando que me iba a destruir cuando saliera libre
Pero yo ni me molesté en voltear a verlo ni un solo segundo
La opinión y las amenazas de un preso que se había quedado en la calle y sin un solo peso en la bolsa tenían un valor de tres centavos en el mercado actual..
y a mí me parecía un precio carísimo de pagar
Al salir al patio del penal, el sol terminó de ocultarse tras los cerros de la ciudad, dejando paso a una noche estrellada y fresca
Me subí a mi coche, encendí el motor y arranqué hacia el periférico con una paz en el alma que no recordaba haber sentido en toda mi vida adulta
La tormenta vieja por fin había pasado, las cuentas pendientes estaban saldándose una por una en los tribunales y el nuevo orden de mi vida apenas estaba comenzando a marchar sobre ruedas.